La Vida

Cada día subo a esta colina para decirte que la vida es una oportunidad única y que hay que vivirla. Que se sepa, el cartero de la vida nunca llama dos veces.

El único pecado imperdonable es no vivir, entregarse a una muerte anticipada mientras la sangre corre todavía por nuestras venas. Porque vivir, no solo estar en la vida, vivir es participar en la fiesta, actuar, ser protagonista. Elegir un papel e interpretarlo con autenticidad y con convencimiento.

Vivir es ser y conocer. Saber por propia experiencia que es el amor, a que saben los besos, que se siente cuando se llega al éxtasis, a la cumbre del placer. Que se pierde cuando un amor se olvida.

Vivir es saber por propia experiencia que es la pasión y que se siente cuando nos atrapa. Que se siente cuando un amigo nos pone la mano en el hombro, cuando llega el momento de una despedida, cuando tropezamos y tenemos que levantarnos y volver a la lucha.

Vivir es estar vivo y parecerlo, saltar cada mañana de la cama como si todo fuera nuevo, como si fuera el primer día. Aprovechar cada momento como si fuera el último, porque el instante que se va no vuelve.

No dejes que nadie te niegue tu derecho a vivir.

Mientras el cuerpo aguante, exprime la vida.
Jesús Quintero

Tuvimos

Tuvimos que comenzar a caminar erguidos.
Tuvimos que dejar de gruñir y aprender a pronunciar las primeras palabras.
Tuvimos que descubrir el fuego, inventar la rueda y pintar bisontes en las paredes de las cavernas.
Tuvimos que aprender a cultivar la tierra y a fundir los metales.
Tuvimos que oír la voz de algún dios terrible detrás del estruendo de una tormenta y mirar una noche el estrellado cielo y hacernos las primeras preguntas.
Tuvimos que construir cosas, casas, ciudades.
Tuvimos que descubrir la música y la poesía.
Tuvimos que presentir que había algo más que la simple necesidad, que la simple atracción de los cuerpos.
Tuvimos que descubrir el amor y la amistad; la justicia y la belleza.
Tuvimos que construir y destruir; sembrar y arrasar.
Tuvimos que inventar la imprenta y las revoluciones.
Tuvimos que cansarnos de arrastrar las cadenas y gritar “Libertad, Igualdad  y Fraternidad”.
Tuvimos que descubrir la electricidad.
Tuvimos que inventar la Democracia, la radio, la televisión…algunos la guillotina.
Tuvimos que hacer todo eso para que tu y yo podamos estar juntos… ¿y ahora qué?
Yo no entro por el oído, sino por el corazón. Mis palabras no se pierden entre las nubes, se encuentran con tus sentimientos.
Hazme un sitio en tu cama, soy más cálido que un edredón.

Jesús Quintero

He de estar aquí

Hay un cuento de William Saroyan en el que se narra la historia patética de un niño que vende naranjas en la autopista de San Francisco. Aunque el niño es triste y pobre tiene que sonreír a los automovilistas para que le compren naranjas, como los negros a las salidas de las ciudades. Así me siento yo algunos días, como el niño en la autopista del cielo, sonriendo y cantando para que sea leve tu insomnio.
Si me ha abandonado una mujer, he de estar aquí.
Si estoy arruinado, debo estar aquí.
Si estoy deprimido, he de estar aquí.
Si no me ocurre nada o me “jarto llorar”, he de estar aquí.
Si alguien me amenaza por teléfono, he de estar aquí.
Si la comunicación con la televisión, no es como yo quisiera, debo estar aquí.
Soy un galeote atado al micrófono en esta cadena sin rumbo que busca desesperadamente el amanecer, pero hay noches que navego sin brújula y que las nubes tapan la osa mayor y no se siquiera si alguien me espera en el puerto. Pero…boguemos. ¡Galeotes como yo…boguemos en la oscuridad! y que nos ayuden los cálidos silencios…y cuidado con los monstruos marinos.
Si estas hermano en el faro, levanta tu pañuelo y saluda a mis velas porque me muero de angustia.
Jesús Quintero

Hecho polvo

Dice George Leonard que durante el acto sexual el cuerpo de cada amante experimenta dramáticas perturbaciones: los músculos se convulsionan rítmicamente, el aire entra y sale de los pulmones con mayor ímpetu, el sistema cardiovascular se aproxima a sus límites, las membranas mucosas segregan líquidos, los contornos corporales se alteran y lanzan mensajes urgentes hormonales y neuronales que corren por el organismo y los circuitos de información del cuerpo se sobrecargan por la misma razón por la que se bloquea una central telefónica. El exceso de datos inicia un vaciamiento en los cinco sentidos y el clímax del orgasmo conduce a una especie de inconsciencia, de éxtasis, de pequeña muerte.

¡Yo me quedo hecho polvo!

Jesús Quintero

Soy un rebelde con causa

Soy un rebelde con causa. Un loco con razón. Apuesto conscientemente por la solidaridad y por el amor y me aparto, sabiendo lo que hago, de la violencia y del odio.

No vengo aquí para pasar el rato o para perder el tiempo. La colina es mi causa y mi razón. Quiero comprender y por eso busco, por eso pregunto y por eso escucho y atiendo,…y observo. Entre veras y bromas quiero descorrer el estúpido velo que nos separa.

Hermano, no seas primo, no te dejes matar ni mates por nada ni por nadie. No viajes siempre en tercera en el tren de la vida, no entres por la puerta de servicio en el mundo, no seas trapo de nadie, no dejes que te den gato por liebre, no comulgues con ruedas de molino…que luego se atragantaran.

Jesús Quintero

No dejarse arrastrar por el pesimismo

No quiero dejarme arrastrar por el pesimismo, por eso estoy aquí, para convencerme de que aún se puede hacer algo, de que la lucha no está totalmente perdida hermanos, aunque, cuando miro a mi alrededor se me cae el alma y solo siento el deseo de envainar la espada para siempre y marcharme a una isla desierta.

Sin embargo, le hago caso a Rilke cuando dijo: “¿Quién habla de victoria? Sobreponerse es todo”, eso es todo…sobreponerse.

Y me sobrepongo una y otra vez y hasta me siento dispuesto a creer como Lawrence que al final de todo nos volveremos contra el mundo y lo estrangularemos. Y entonces, podremos construir un mundo nuevo para nuestras almas. Podremos iniciar el nuevo orden de la vida según nuestros corazones y aunque sé que es poco menos que imposible que esto suceda, conociendo al hombre, juro que hago un esfuerzo y me lo creo.

Todo con tal de no dejarme arrastrar por el pesimismo porque eso sería igual que estar muerto.

 Jesús Quintero

La Palabra

Es verdad que hablando se entiende la gente pero también es verdad que hablando se miente a la gente, hablando se insulta a la gente, hablando se hiere a la gente. La lengua puede ser un arma tan mortal como una espada. La palabra, que es el mejor medio de comunicación y de creación, también se puede convertir en el mejor instrumento de confusión y de destrucción. Con palabras se puede hacer a una persona la más feliz o la más desgraciada del mundo. La palabra cura, pero también mata. Como Girondo quiero usar palabras sustanciosas, autenticas, que en vez de separarnos nos acerquen un poco.

Jesús Quintero